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¿Hacia dónde caminamos?

Ayer escribía en este mismo sitio una pequeña reflexión sobre a dónde va este movimiento de los indignados. Hoy tomo tribuna para proponer hacia dónde ir.

Si este movimiento no comienza a proponer nada concreto (sí, democracia participativa está muy bien pero... ¿cómo?) probablemente muera. Y este movimiento no debe morir; no es un movimiento electoral, hay que seguir cada día a las 20.00 tomando las plazas; 21, 22, 23... hasta la victoria.

Tengo claro que, o se logra alguna victoria medianamente inmediata que mantenga la ilusión y el ánimo del éxito de la mani y de los logros de la resistencia en las plazas (la extensión del movimiento por toda Europa, por ejemplo) o vamos a tener que empezar a decir exactamente qué queremos y luchar por ello como método de motivación para la movilización, porque de lo contrario se corre el riesgo de acampar y sólo acampar.

Bajo mi punto de vista, hay una serie de puntos clave que, en el momento actual, no podemos pasar por alto. Hay, en el corto plazo, que luchar por cuestiones reformistas y comenzar a repensar la posibilidad revolucionario-democrática.

Me explico:

El movimiento tiene que apostar, como reivindicaciones inmediatas, por:

- Impago de deuda pública y privada a los especuladores.
- Reforma del sistema electoral hacia una representación proporcional y que otorgue eficacia en forma de anulación de comicios a los votos en blanco.
- Retirada completa de la reforma de las pensiones
- Retirada completa de la reforma laboral
- Fin de las ayudas públicas a la banca privada y consecución de una banca pública.

De este periodo lo lógico es aglutinar fuerzas en pos de un esfuerzo común, traer la democracia a nuestro país y a Europa. Pero tras las exigencias y el logro de esto debemos seguir caminando. ¿Hacía dónde? Sólo el tiempo y la ciudadanía lo decidirá. Mientras tanto, a construir y crear poder popular. Sólo un movimiento amplio y plural puede devolvernos la democracia, si es que algún día la conocimos.

¿Y ahora, qué?

Estos días estoy apoyando a los compañeros y compañeras que están acampando por media España (o más), y en concreto a las que ayer se establecieron en la Plaza del Carmen granadina.

Antes de eso, a las 20.00 horas, comenzó una Asamblea que se inició con la lectura de un manifiesto y una ronda de enmiendas, cada una en un sentido y con un matiz diferente. Finalmente se impuso la cordura y se decidió no encorsetar el movimiento y mantener el manifiesto genérico y plural que logro que más de cinco mil consciencias libres campasen por la Gran Vía de Granada.

Poco después hubo quien, desde papeles claramente oportunistas, prefirió cortar de raiz el movimiento y apaciguar los ánimos hasta el próximo día 29 de Mayo. Afortunadamente, estos sectores oportunistas tuvieron que dejar de lado sus tácticas y dejar fluir al movimiento.

La conclusión de esa Asamblea de las 20.00 fue acampar en la Plaza del Carmen emulando a los compañeros y compañeras de Madrid. El campamento duró hasta las 3 de la mañana, hora en la que fueron desalojados por la policía.

La resistencia y el ánimo está siendo heróico; se nota que algo está cambiando. Pero exactamente, ¿qué está cambiando?

Es evidente que las movilizaciones sin reivindicaciones claras, pueden desmotivar a la gente y confundir el por qué estamos allí. Bajo mi punto de vista caben una serie de alternativas:

- Pedir el voto para aquellos partidos que defienden y han defendido históricamente otra manera de hacer las cosas, porque de otro modo, ¿cómo hacer llegar las reivindicaciones? ¿Se está planteando acaso un estallido revolucionario que culmine en una nueva transición? Es decir, depositar la confianza en algún partido de los ya existentes (o formar otro) y que estos sean los motores del cambio.

Yo aviso, votaré a Izquierda Unida, pero no confío en que si queremos una revolución como la que parece ser que se está gestando, todo tenga que pasar por las urnas y desvincularnos de la política cambiando unas caras por otras (aunque de programas antagónicos)

- La siguiente alternativa es que se formulen peticiones cortoplacistas, unidas a las reivindicaciones más estructurales. Me explico: pedir la retirada de la reforma laboral, retirada de la reforma de las pensiones, reforma electoral por un sistema más directo y participativo y fin de las ayudas al sector bancario invirtiendo ese dinero en la creación de una banca pública. Por ejemplo.

Son peticiones de hoy para mañana, que no necesitan mucha más acción que la voluntad política. Cosas realizables en el corto plazo. Pero evidentemente sigue surgiendo la duda... ¿en manos de quién dejamos la culminación legislativa de esto? ¿De PSOE y PP? ¿De nadie? Es algo que deberíamos comenzar a plantearnos. ¿Hasta dónde queremos ir?

Yo particularmente propongo, y esta noche si tengo oportunidad lo propondré, que cada ciudad se dote de una comisión permanente que coordine los movimientos, que unifique manifiestos y reivindicaciones y que cree -y perdonadme si peco de iluso- un contrapoder legislativo propio. Hacía allí debemos caminar.

Por eso creo que la pregunta se genera casi espontáneamente, ¿quien va a satisfacer las tan profundas necesidades del movimiento Democracia Real Ya!!!?

Cruzando datos sobre la crisis económica en Granada

No seré muy pesado; pocos datos extraídos de la Cámara de Comercio de Granada que pondré aquí para el conocimiento de todos y que, espero arrojen un poco de crítica sobre la crisis económica.

Los datos son extraídos de la publicación de la Cámara de Comercio de Granada referente al tercer trimestre de 2010, que son los últimos publicados.

Antes de nada un análisis global:

- La principal queja, tanto de las industrias y comercios granadinos como de los nacionales es la debilidad de la demanda (en torno al 80%). Muy por encima de los problemas de liquidez o financiación (un 40% en el conjunto nacional y un 60% en Granada) Quedándose atrás circunstancias como la competencia, la capacidad instalada, el personal cualificado o los trámites burocráticos.

Es decir, que el principal problema, como decíamos, es la demanda. En otras palabras, los salarios. De acuerdo con el modelo de Bhaduri y Marglin, los salarios en una economía como la española, pueden tirar de la producción y del consumo; tal y como al parecer demandan los empresarios españoles. Sin embargo, la CEOE (los representantes de los empresarios) siguen pensando que la mejor forma de salir de la crisis es bajar los salarios. Ante esta situación ¿Por qué nadie ha puesto de relieve el evidente distanciamiento entre la CEOE -y CEPYME también- y el conjunto de los empresarios con al menos un trabajador? ¿Por qué, al parecer, tan sólo "los buenos" (partidos políticos y sindicatos) son los que se distancian de sus representados? Es evidente que la división es mucho más radical entre empresarios que, por ejemplo, entre votantes. Y sin embargo, como indicaba más arriba, nadie dice nada.

Pero volvamos al informe de la Cámara de Comercio.

- Si acudimos directamente a la encuesta, las respuestas, en muchos casos, son bastante contradictorias. Por ejemplo, un 26,84% de los encuestados preveen que en el 4º trimestre (con datos desestacionalizados, según los encuestadores), el volumen de cifra de negocio aumente. El número de trabajadores a aumentar, sin embargo, no será mayor del 9,04%.

- Los precios de venta durante el tercer trimestre, según las encuestas, han caído en un 23,47% de las empresas frente a un 8,56% que dicen haberlos aumentado; un 67,97% los mantuvo. Ante estos datos los lógico sería que la inflación disminuyese o se mantuviese, sin embargo durante esas fechas los precios crecieron en Granada en torno al 2%, bastante más, por cierto, de lo que crecieron los aumentos salariales durante 2010, un 1,7%.

En definitiva, y terminando de cruzar los datos, de acuerdo con los empresarios lo fundamental es el aumento de la demanda (de los salarios). Sin embargo vemos como últimamente los precios superan ampliamente el aumento salarial, por lo que díficilmente será posible que los salarios sean suficientes como para reactivar el consumo, ya que con menos sueldo habrá que pagar más caros los bienes y servicios. Es la pescadilla que se muerde la cola y que, sin embargo, afecta a los sectores más débiles de la economía, en este caso, granadina. De hecho, la mayoría de los encuestados (un 93,71%) no exportan, con lo que se puede deducir que su planta es bastante reducida. Así, pequeños empresarios y asalariados están pagando las consecuencias de una crisis que ni provocaron ni deberían pagar, pero que la pasividad de unos y la lumpemproletarización de otros está dejando un camino limpio de piedras para que los poderosos mantengan, como si nada hubiese pasado o incluso viéndose reforzados, su poder.

La UGR se anticipa a los buenos tiempos que Bolonia avecina

La Universidad de Granada siempre a la vanguardia. Después del Plan Bolonia, de la eliminación paulatina de “lo público” dentro de la Universidad, la UGR pone a disposición de sus estudiantes la titulación propia de “experto funerario” para poder certificar la muerte de la Universidad Pública y poder acomodarla y embellecerla para su transito a la nueva vida privada.

Esto es una verdadera Universidad adaptada a las necesidades “de la sociedad”. Sí señor, ¡con un par!