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Si Marcelino Camacho no hubiese muerto, estos hijos de puta lo habrían matado

Sin movilización, resignación. Esa es la única clave que todo sindicalista debe comprender; y así nos estamos viendo, resignados. La contrarreforma de las pensiones pactada entre Gobierno y sindicatos debe hacer pensar a la izquierda alternativa y plural quienes son sus aliados y quienes sus enemigos. Nos hemos dejado entregar trayendolos incluso al evento politico-cultural más importante del país, la Fiesta del PCE, para que después nos paguen con esta moneda.

Es hora de salir a la calle a manifestarse contra esta reforma y señalar a las claras a sus culpables. Y tan culpables son los que proponen como los que firman sin presionar, sin movilizarse, sin luchar. Afortunadamente en este país existen sindicatos que aún no han olvidado para quien trabajan y a quien tienen que defender, como así se está demostrando en Galiza, Euskadi, Catalunya y Nafarroa.

CCOO y UGT nos acaban de dejar vendidos. Debemos respetar, como decía el camarada Cayo esta mañana, la democracia interna de los sindicatos, pero a la vez debemos empezar a llamar a las cosas por su nombre. CCOO y UGT se han convertido en centros de formación al servicio del Gobierno y no han sido capaces de liderar la lucha trabajadora en esta dura pelea contra los mercados. Es el momento de echarlos a un lado y trabajar por la clase trabajadora del lado de aquellos que aun guardan un poquito de dignidad.

El conflicto es simple, democracia o tiranía; movilización o resignación; socialismo o barbarie. En nuestra mano está volver a dejarnos engañar o luchar de una vez por todas por sacudir toda la podredumbre que existe en las cupulas sindicales y en sus radios de influencia y poder.

Menos mal que Marcelino murió, de no haber sido así, hoy habría muerto de pena.

Seguimos hablando de pensiones

Y yo, como mi última entrada se refería precisamente a ese hecho, pues les remito directamente a ella, aunque también les agradecería que le echen un ojo a las impresiones del resto de compañeros y camaradas que se han sumado a esta campaña.

Salud y que lo disfruten.

¿Qué reforma? El Sistema Público de pensiones y sus problemas

Mi amigo Jairo anda tocando un tema bastante peliagudo y de actualidad: las pensiones. En su reciente entrada en la que se hace eco de una campaña que debido a mi escasez de tiempo fue un copia y pega de la pagina web de Izquierda Unida. No fue una entrada meditada ni una reflexión muy seria, y lejos de entrar a valorar los argumentos de IU en referencia a este asunto prefiero, apoyándome en ellos, dar los mios y hacer la entrada que debí hacer como dios manda.

Y precisamente apoyándome en el texto de Jairo y de IU procedo con el análisis.

El hecho de que la edad real sea la más alta, como bien apunta Jairo, es debido a que la edad legal es ya de por sí alta. En ese caso entonces cabe plantearse, ¿si los españoles nos jubilamos más tarde que el resto de europeos, por qué debemos retrasar aún más nuestra edad de jubilación? ¿Para seguir siendo los que más tarde se jubilan? No existe necesidad de ninguna clase de retrasar la jubilación si la piedra de apoyo es que estamos ante un problema de edad respecto de la media europea. Es evidente que no.

Si la cuestión de retrasar la edad legal es por un problema demográfico, la cuestión es bien diferente. Yo coincido en este caso con el argumentario de Izquierda Unida en que no existe problema demográfico. Existe, en todo caso, evolución demográfica. Que sea un problema o no depende de la voluntad política y de cómo se encare el hecho. Es evidente, como bien indica Jairo, que de permanecer todas las variables iguales -el caeteris paribus que en las Ciencias Sociales se cumple en extrañísimas ocasiones- la pirámide de población indica que sería conveniente cambiar el sistema de asignación de pensiones. Bien, caeteris paribus estamos hablando de una tasa del 20% de paro, de un 60% de mileuristas (1) y de un crecimiento cercano al 0% en la economía. Ese es el caeteris paribus que aconseja un cambio de política en materia de pensiones. ¿Estamos dispuestos a aceptar ese hecho como general y continuado para la economía? Es decir, ¿el Gobierno piensa que esto no mejorará? y de ser así, ¿a qué esperan para decirlo a las claras? Evidentemente, esa no es la situación que se espera para dentro de 30 años ( ¡30 años! eso es una salvajada de predicciones en ciencias sociales, insisto); se espera un crecimiento medio del 2% (2) y ello equivale a más trabajo, es decir, más cotizaciones.

Pero ya que hablamos de cotizaciones, hay que tocar el tema de los salarios. Las cotizaciones a la Seguridad Social (que pagan las pensiones) se nutren, en su mayor parte, de un porcentaje sobre las rentas del trabajo. Si se suben los salarios, se incrementa el importe de las cotizaciones y, por tanto, hay más dinero para pensiones. Esta deducción tan simple parece resistirsele a los "expertos" del Ministerio de Trabajo. Es decir, que la cuestión de la precariedad y los bajos salarios en el mercado de trabajo son un problema mucho más serio para la sostenibilidad del sistema público de pensiones que la cuestión demográfica.

Por tanto me niego a que la solución para mantener las cosas como están sea el establecimiento de un impuesto. Repercutir en los ciudadanos legales un impuesto cuando uno de cada cuatro euros no pasa por controles -es decir, es dinero negro- es un robo, y de los grandes. Evidentemente Jairo hace una pregunta que dice, "¿a qué queremos renunciar?" Yo, por ejemplo, a la estafa fiscal.

Continúo más o menos con la linea del articulo de Jairo. El tema de la inflación hace que las pensiones reduzcan su cuantía cuanto mayor es el cómputo de años para su ajuste, pero no es un gran argumento ya que el Estado aplica coeficientes correctores muy similares a los de la evolución de la inflación; sin embargo se entiende que los últimos años de trabajo suelen ser más cuantiosos en materia de salarios (y, por ende, en futuras pensiones) debido a la aplicación de trienios, quinquenios y complementos varios que conforme se continúa trabajando se van adquiriendo. Por tanto, ampliar el computo equivale a la reducción de la pensión, pero por otros motivos no tan ligados a la evolución de la inflación. Dicho sea de paso, en España se usa el término para hacer el cómputo de la base cotizante de "los últimos X años trabajados"; en Francia, por ejemplo se usan "los mejores X años trabajados" en cuestión de salario.

De todas formas lo más jugoso del tema de las pensiones viene a continuación: el sistema privado de pensiones. Lejos de que sean rentables o no, creo que hay que centrar el problema en lo siguiente: son manifiestamente injustas.

En un sistema de capitalización (tanto contribuyes, tanto recibes) los ricos gozan de pensiones más opulentas y los pobres de menos (si es que han podido contribuir al plan privado porque el consumo -hipotecas, luz, agua, gas...- les permitía destinar algún importe a dicho plan). En un sistema de redistribución (el nuestro) se consigue paliar en cierta medida la desigualdad al establecer pensiones mínimas (384,50 euros) y máximas (2.466,20 euros) (3) (4). Es decir, que se logra, al menos, garantizar un mínimo de subsistencia independientemente de cuanto se contribuya y se garantiza una cierta equidad en el reparto; cuestión que, como indicaba, no ocurre en los sistemas de capitalización.

Al margen de esto, aun pareciéndome lo más importante, es cierto que el sistema de capitalización no es rentable para el ciudadano de a pie y que lo único que logra es inmovilizar un dinero -que como digo no es rentable- y dejarlo en manos de los mercados financieros, es decir, cajas, bancos y aseguradoras. Evidentemente, como indica Jairo, sólo las deducciones fiscales hacen atractivo el ahorro en planes privados. Es decir, sólo el hecho de que de nuestros impuestos le paguemos a aquellos cuya capacidad económica les permite desviar dinero a un plan privado de pensiones -a las claras, a los sectores más ricos o acomodados de la sociedad- hace que esos planes sean rentables. Abreviando, aquellos que proporcionalmente evaden más impuestos -tiran más del dinero negro- además reciben subvenciones del Estado para proteger su ahorro.

Por otro lado, y prácticamente cerrando ya el tema, Jairo habla de las motivaciones de un gobierno para tomar una medida tan impopular como esta. España (los españoles) tiene ahorrado en planes de pensiones en torno al 8% del PIB. Estados Unidos el 67,7% (5). La respuesta es bien simple, una vez hemos vivido un crash económico de la envergadura del problema de las sub-prime los bancos necesitan liquidez y los fondos de pensiones son un bocado muy apetitoso. Quien pueda negar que los poderes económicos y financieros no controlan a los gobiernos que lance la primera piedra, porque yo no lo haré. Da igual un socialista que un pepero, ambos tienen los huevos bien acariciados por un puñado de buitres y tiburones financieros, y lo demás es no querer ver la situación real de las cosas.

La exculpación de Zapatero y del PSOE radica en la siguiente cuestión: aparte de arrodillarse, ¿piensan hacer algo más?

Espero que des por contestada tu entrada y que haya arrojado un poco más de luz a tus dudas.


(1) http://www.elpais.com/articulo/economia/asalariados/espanoles/mileuristas/elpepueco/20071009elpepueco_8/Tes
(2) http://www.vnavarro.org/?p=5227
(3) http://www.seg-social.es/Internet_1/Trabajadores/PrestacionesPension10935/PensionesdelSeguroO10970/Vejez/index.htm#5137
(4) http://www.eleconomista.es/economia/noticias/1793870/12/09/El-Gobierno-fija-las-pensiones-minimas-para-2010-subiran-un-4-de-media.html
(5) OCDE. Estadística.

¡No seas inocente!

El Gobierno esconde la verdad cuando habla de la reforma de las pensiones públicas

El Gobierno dice que es inevitable aumentar la edad legal de jubilación a los 67 años (aunque lo quiera hacer con flexibilidad)
No es cierto.
España es uno de los países de Europa con una edad “real” de jubilación más alta (63 años y 10 meses) y cercana a la edad legal.

El Gobierno dice que el aumento de la esperanza de vida (habrá más pensionistas en el futuro) hace necesaria la reforma.
No es cierto.
Es verdad que habrá más pensionistas, pero también es verdad que habrá más cotizantes y con cotizaciones más altas. El problema no es demográfico, sino de voluntad política. Se pueden hacer cotizar los contratos que están en la economía sumergida, se puede evitar que las mujeres ganen un 30% menos que los hombres y, por tanto, coticen menos, se puede elevar el salario mínimo (uno de los más bajos de Europa), se puede hacer cotizar las becas (en su mayor parte son contratos laborales encubiertos) se pueden elevar las cotizaciones máximas (la base más alta son 3.198 euros/mes; a partir de ahí ya no se cotiza más).

El Gobierno dice que el gasto en pensiones es muy alto.
No es cierto.
En 2011 gastaremos en pensiones contributivas en torno al 10% del PIB. En 2040, el 14%. Hoy hay ya países como Italia que ya gastan ese 14 %. Francia gasta ya el 12%. Nuestras pensiones medias son de las más bajas de Europa y el número de pensionistas comparado con la población también es de los más reducidos. Incluso en períodos de crisis como el actual y con 4,5 millones de parados, la Seguridad Social tiene superávit y el Fondo de reserva está aumentando hasta alcanzar casi los 70.000 millones de euros.

El Gobierno dice que las medidas que se toman ahora son para consolidar el sistema y garantizar las pensiones del futuro.
No es cierto.
La realidad es que las medidas que se toman tienen por objetivo reducir las pensiones y así lo expresa el Gobierno en el compromiso contenido en el Plan de Austeridad enviado a la Comisión Europea. El aumento de la edad de jubilación significa que todos cobraríamos dos años menos de pensión, con el consiguiente ahorro (que se estima en un 6%) y el aumento de los años de cómputo para determinar el importe de la pensión, de los actuales 15 años a 20 o 25, significa que todos cobraremos pensiones más bajas (entre un 5 y un 10% menos) porque los salarios más antiguos eran más bajos.

El Gobierno dice que defiende el sistema público de pensiones.
No es cierto.
Lo ha entregado a los mercados, que tienen nombre y apellidos. Son los bancos y las compañías de seguros. Se pretende un modelo asistencial, es decir unas pensiones públicas mínimas y el resto con complementos de los seguros privados.

Todo ello parece una mala inocentada de fin de año. Pero no lo es.

Sólo la lucha y la movilización puede impedir que toquen las pensiones imponiendo su reforma dentro de un mes.